
La mirada siempre es un vector, una lanza invisible, una acusación, un puente cortopunzante, severo, cortés y concreto. Posee un peso y una presencia, pero fundamentalmente una dirección. Como vector tiene un fin, siempre.
¿Qué es lo mirado? Una mirada es un punto de atención, pero es un instrumento que apunta hacia una dirección tambien. ¿Es posible pasar de este punto, trascender ontológicamente la mirada objetualizada y asimilarla como un vector que se transporta a sí misma hacia un punto voluntario?
Con esto quiero plantear un par de preguntas concretas sobre un evento rizomático que ha pasado desapercibido.
Abro el diálogo con esas preguntas porque me interesa establecer una relación de conciencia entre puntos estratégicos de ciertas utopías que se plantean siempre como comentarios bélicos de la institucion y los status, y los lugares que los experimentos de estrategia cultural ocupan en las alteraciones y reconfiguraciones de estas estructuras cuestionadas.
Otra mirada es una brecha abierta que tiene muchos empalmes trascendentes en la historia contemporánea del arte salvadoreño, y me parece importante señalarlas dado que partimos desde cero en los campos de análisis y crítica, así que detono con el presente texto. Y partimos desde cero tambien, desde el punto fundamental donde esta mirada de la que hablamos comienza a funcionar:
el momento donde los ojos son abiertos.Me atrevo a señalar con descaro y autoridad estas acusaciones tan serias, por lo mismo que involucra la estructura artística fuera del arte: es una puerta para agilizar ciertos temas desde la mecánica visceral del debate.
Si experimentamos la vivencia de este proyecto desde su médula curatorial y su proceso, podemos señalar muchos puntos importantes:
-Por un lado, está la potenciación del trabajo de los alumnos de la Escuela de Artes de la Universidad Nacional como iniciativa independiente de exposición y de planteamiento expositivo, una brecha segura y fresca de un sistema disfuncional y nocivamente mecánico en sus estrategias pedagogicas y administrativas.
-Luego, al ser esta muestra y este grupo beta un resultado de un experimento pedagógico realizado por jovenes hacia jovenes, pero con todo el peso que la formalidad que una trayectoria institucional les concierne -realizado en un sistema pedagogico oxidado e ineficiente que no se detiene en agotarse en sí mismo- muestra a su vez la capacidad y la propuesta colectiva de una generación como reflejo de sus tintes discursivos individuales, asimismo, la idea de utilizar un espacio alterno como experimento museográfico (como lo fue La Casa del Escritor en Los Planes de Renderos) abre la oportunidad de utilizar posibilidades artísticas que de otra forma no hubieran podido ser viables o aplicables en una institución de un nivel mucho más excluyente, lo cual le da luces a esta exposición y abre la puerta a la concepción de espacios expositivos como algo nuevo, como algo posible y como algo distinto para un contexto desgastado.
La investigacion de la territorialidad como punto de partida se vuelve indispensabe en un proceso colectivo que se desarrolla desde los no-espacios, desde los espacios transitivos, alternos, interdisciplinarios e intergeneracionales, todo, desde la experimentación misma de la funcionalidad visceral social.
Otra mirada es un proyecto que debe verse desde una alteridad desacralizada, desde un punto de vista mas alternativo en sí, desde la objetividad, como un señalamiento hacia nuevas cosas, hacia la proclamación, no de destituir, sino transfigurar, a las bien llamadas “ vacas sagradas”. De agilizar engranes oxidados de una máquina milenaria que como bestia, descansa en las mentes de las masas como lo es el arte, activado. ¿Que nos hace ajenos al derecho del autodesafío, a reinventarnos como personas? A invocar a la destrucción como redentora del miedo, como fuerza de mecanismos autorregulantes. Y sobretodo, al derecho al equilibrio, que poderosamente nunca llega, pero no importa porque el equilibrio es inútil, lo importante es el camino que nos lleva hacia él.
Menciono todo esto por la importancia que juega la provocación, la travesura y la problematización en las piezas instaladas
in situ en esta exposición, como pretexto de un discurso mucho mas grande. Al tener la figura de Salvador Salazar Arrué como eje temático, al establecer una diana en una de las figuras más sagradas de los estantes de consagración artística de una memoria histórica nacional, no se pueden establecer discursos delicados o frágiles.
La manipulación subversiva de la imágen de Salarrue es un desafío contundente a la paradigmatización, la estereotipación y la sedimentación que ha sufrido un medio cultural que no puede definir nisiquiera sus propias necesidades, una cultura que se ha obligado a si misma a desafiar su propia ineptitud, a trascenderla o a superlativizarla, olvidando todo lo que la mueve, todo lo que alguna vez -los pocos que se han atrevido a incidir en el pensamiento colectivo o a establecer nuevos discursos, a hacer preguntas igual de contundentes, acá, en un medio tan ensombrecido- quisieron señalar hacia un punto. Esta provocación, necesaria, exacta y a la vez tan amplia nos invita a terminar de hacer las preguntas que se han desarrollado en esta sintaxis traviesa, vislumbrada a partir de las inquietudes personales de un grupo que tiene todo el derecho de decir que esta protagonizando la cultura y se esta moviendo con ella, y que tiene todo el valor de decir “yo quiero cambiar, yo soy lo social, si lo social cambia en mi, yo cambiaré con lo social” el arte es la palanca, si, pero el arte es lo unico que importa, todo lo demas es solo la estela.
Ahora, desde estos puntos relacionados, cabe la pregunta de apuntar a sus protagonistas, aspirantes a desconstructores (Andrea Huezo, Denise Aguilar, Larissa Salazar, Gonzalo Vázquez, Marlon Jovel, Luis Monroy, Camilo Vladimir, Hugo Rivera y Ernesto Bautista):
¿Que tan lejos puede llegar el cuestonamiento auto-territorial de los procesos pedagógicos, expositivos, investigativos y creativos desde un lugar involucrado, pero no comprometido con los mismos problemas que los interinos del medio artistico han explotado desde hace tanto?
Ernesto Bautista
(...)¿Por qué no debería interesarme? Es decir, qué ceguera, qué sordera, qué densidad de ideología debería cargar para evitar el interés por lo que probablemente sea el tema más crucial de nuestra existencia, esto es, la sociedad en la que vivimos, las relaciones económicas dentro de las que funciona y el sistema de poder que define las maneras, lo permitido y lo prohibido de nuestra conducta. Después de todo, la esencia de nuestra vida consiste en el funcionamiento político de la sociedad en la que nos encontramos. (...)
Michel Foucault. Debate Foucault/Chomksy 2006.
Comentario (10 comentarios)
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Jochi
Jochi Muñoz
Elisa
Saludos.
un beso
Angie
Besitos!