Balam Bartolomé (Ocosingo-Chiapas, México, 1975) estudió la Licenciatura en Artes Visuales en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM. Ha participado en exposiciones colectivas e individuales tanto en su país como en el extranjero. En México ha expuesto su obra en museos e instituciones como el Museo Carrillo Gil, Ex Teresa Arte Actual, el Centro de la Imagen, La Panadería o LAALvaca y en diversas galerías como Galería Nina Menocal y Galería Art & Idea así como en múltiples concursos y bienales. En el extranjero ha expuesto su obra en museos, galerías y ferias de arte de países como Argentina, Alemania, España, EU, Francia, Holanda, Japón, Paraguay, Portugal, República Checa y Uruguay.
Su obra se ha expuesto en ferias de arte como The Armory Show en E.U., Art Forum y Art Colonia en Alemania, ArteBA en Argentina y MACO en la Cd. de México.
De 1998 a 2003 formó parte del colectivo Atlético, con quienes llevó a cabo eventos y exposiciones tanto en México como el extranjero.
Fue becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) en su edición 2003-2004.
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Existe una idea que propone que toda actividad llevada a cabo durante el transcurso de nuestra vida es en realidad mero pretexto para evadir el hecho consumado de que un día vamos a morir y por tanto hay que dedicarse a llenar los renglones en blanco del cuaderno que es la vida. De ahí que la mayoría de nosotros intenta llenar de actividades, más allá de las vitales, el horario que va desde que amanecemos hasta que nos vamos a dormir. A partir de ese ser cotidiano son pocas las veces que somos realmente conscientes que ocupamos un lugar en el espacio; es decir conscientes de estar, y que esta condición matérica que habitamos a la que podemos denominar casa, cosa, carne, escultura, cáscara, forro o cacharro por si misma deviene en barcaza de Caronte en tanto se agota con facilidad y al final siempre da de sí. Un día la gente enferma, se agota o se accidenta y entonces se lamenta. Esta máquina imperfecta tiene en la in-conciencia de sí a su talón de Aquiles. Desde la cueva del cráneo divaga y se ensimisma; pocas veces se entiende y pareciera gozar al censurarse. No está a gusto. En cambio, miraba un día por TV un documental sobre animales. Trataba sobre fauna endémica de algún lugar de Asia que no recuerdo ahora y la función de cada uno de sus integrantes dentro de la cadena alimenticia. En alguna parte del programa presentaron el caso de un gusano cuya forma y colorido semejaban excremento de ave. Su coloración y morfología -sorprendentemente exactos- le servían para evitar y confundir a sus depredadores. Una mimesis pulcra. A mis ojos el bicho se volvió agraciadísimo: justo y puntual, perfecta y naturalmente inteligente. Todo gusano, todo caca. Definitivamente estaba en lo suyo. O que sé yo.
Comentario (12 comentarios)
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besos
gracias por la invitación
Un abrazo
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