SOBRE LA OBRA DE VHB
Víctor Hugo Bravo, artista chileno y parte de una generación formada en dictadura. Comenzando a fines de los 80s, su interés inicial se había centrado en la pintura. Posteriormente, irrumpiría la escena nacional a principios de los 90s con una clara y madura idea estética. Objetos de madera construidos manualmente como juguetes bélicos y cubiertos totalmente por pintura en forma de camuflaje. La pintura como camuflaje, había sido un gesto de “inversión” e “invasión” mediada por el color, transformando el objeto tridimensional en bidimensional, sin que desapareciera definitivamente su condición de “superficie pictórica”. Paralelamente, aparecían frases provocadoras como “domíname”, “fornícame” y otras alusivas al poder en las relaciones sexuales, las cuales expresaban el dominio de un estado y un derecho negado.
Su obra manifiesta no sólo una subversión de los símbolos patrios, sino también la representación del poder y el sometimiento como una cuestión de género, pero sintomáticamente dentro de una cultura de lo “macho-militar”. Al convertir la vagina en un icono político, fetiche que atrae al artista, paralelamente junto a las referencias religiosas y los “juguetes” y objetos punzantes que sugieren armamentos (como símbolo masculino), su obra crea toda una estética inexistente, en la cual las relaciones entre poder, política y sexo pasan camufladas aludiendo a un estado de la cultura y la sociedad chilena.
Sin duda alguna, su obra va más allá de las referencias iconográficas anteriormente mencionadas. La presencia de los órganos genitales masculinos como femeninos en relaciones de poder aparece enmascarada. Este hecho sitúa su producción más allá de una cuestión de género o política. El acto de encubrir, al mismo tiempo que de exhibir, tiene que ver conque el único sujeto femenino presente es una mujer y el masculino, él mismo, como ejes de funcionamiento (Eros y Tánatos) Su obra ha sido además el develamiento de una experiencia individual y del des-enmascaramiento de las relaciones de poder en la familia desde su etapa formativa como individuo.
En otra concepción objetual Víctor Hugo Bravo desarrolla una obra que desmitifica la saludable organización filial, familiar y educativa que componen al padre y al macho. Estas figuras simbólicamente fuertes se encuentran en su pintura con objetos, el desborde ideológico necesario para hacerse mas duras, más salvaje, más anómala. Esta manera de inventariar el canon objetual del arte, híbrido y políticamente incorrecto supone -en el espectador- la interpretación de una historia política, criolla y popular llena de acertijos y maledicencias, autoritarismos y reglas pervertidas.
El blog de VICTOR HUGO BRAVO
Publicado en Febrero 26, 2010 a las 1:51pm —
Publicado en Febrero 26, 2010 a las 1:49pm —
Publicado en Julio 6, 2008 a las 12:45pm —
Publicado en Junio 22, 2008 a las 11:40am —
Publicado en Abril 15, 2008 a las 10:07pm —
Comentario (5 comentarios)
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saludos
alexia...
A darle bro, un abrazo.
Saludos.
PS. I love to Kill My Curator too. ;)
Saludos
UNDO vt